Blog de lafiestatt

TERMINATOR MON AMOUR (II)

Desde que estuve posicionado en aquella zona fui como unas cinco veces al baño, me crucé con un montón de gente y tuve como cuatro o cinco conversaciones absurdas que no llegaron a ningún lado: discutí sobre bitcoins, sobre política, sobre la patria, sobre Michael Jackson y su adicción a los niños, sobre qué coñazo era esperar en las colas de los cuartos de baño, sobre vivir en el extranjero, sobre Valencia, sobre Ribó y con un tarado acabé hablando de mudanzas. Ya ves tú. Mudanzas. A quién coño se le ocurre hablar sobre mudanzas en una fiesta. Lo peor es que me acabé animando y a no sé quién le di la chapa con una mudanza que hice hace cinco años. Un tercero sin ascensor.  Una aventura.Vaya historión. Que si el sofá, que si subir la nevera, las cuerdas, la implicación de mis amigos y familiares,los que se escaquearon,  la organización. Cómo llovió ese día (-Toma, te jodes-, pensé). Menudo coñazo solté. Cuando veía que el destinatario de mi coñazo dejaba de prestarme atención, entonces muy delicadamente le cogía con mis dedos huesudos el hombro para obligarle a mirarme y evitar que   se perdiera ni un detalle de  mi mierda de historia. Así me pongo.

 En las discusiones sobre temas en los que hay que implicarse seriamente soy más cerdo.  A no sé quién hablando del mundo laboral le metí el dedo corazón por la nariz cuando comentó que él era un emprendedor. -Emprende este dedo cabrón-.  Con un grupo de guaperas  tuve un encontronazo debido a mi aspecto y a mi escopeta. Que si se la prestaba, me pregunto uno de ellos.  -¿Qué si qué? Un respeto para Teminator, mamón-. Con el pesado  de los bitcoins, le repetí varias veces que no tenía ni puta idea. Que no sabía, no. Ni de la inflación, ni de macroeconomía,  ni de los bitcoins y ni siquiera de eso que decía que era un experto y os juro que yo no tenía ni una sola noción de qué coño era un bitcoin. Pero me viene así.Me pongo jodón. Si me meto en una discusión y me contradicen mucho, me pongo antipático y respondo vacilón y con desprecio. O dejo la conversación a medias. Eso me encanta. Pasar. Irte, sin más.  Error. Error porque el jagger me supera y debo de ponerme a prueba constantemente. Noto como una deformación en mi ego alterado por un alcohol de otro mundo.  Me desgasta. Me aprieta.  Y me entra la vena más violenta. Me transforma en un tío de conversación  tensa que no encaja bien con el jolgorio. Aquella noche mis elegidos ya estaban elegidísimos.  El Túpac-Amaru y el alemán habían sido tolerados por mi mala hostia  y comenzaba a guardarles cierto afecto. Cierto compadreo. No sé muy bien cómo decirlo. Lo sacogía ocn mis manos como los gangsters cogen a sus gatos.  Es como que el jagger me reserva a unos elegidos que se salvan del mal y adquieren una posición de privilegio. Y  a esos afortunados  los acabo adorando toda la puta noche. Yo creo que me auto fabrico un espacio rollo hemiciclo virtual, con sus debates y sus dimes y diretes  con el fin de darle una oportunidad a la piedad para no caer en un ostracismo en plan decadente. Sé que es muy extraño lo que digo y parece exagerado todo esto y muy rimbombante y muy lo que quieras. Oye, cuento lo que me puto pasa.


 Cuando me quise dar cuenta,  estaba con el Túpac-Amaru bailando cumbia y moviendo el culo como un cabrón. El alemán que tenía ráfagas de momentos airosos donde parecía que reviscolaba,  se unió al cotarro. Ver a un alemán gigante bailando cumbia en tu cara es un recuerdo imborrable. Qué feo era cuando ponía su cara de baile , Dios. Supongo que él pensaría lo mismo de ver a Terminator culeando todo excitado y poniendo morritos. El Túpac-Amaru seguía dándolo todo y encima comenzaba a traer amigos: Edwyn y  Camilo. No iban disfrazados pero aparecieron por allí. Buena gente. Yo que sé. A unos los trago y a otros conforme me voy acercando, ya los voy detestando. Clasismo-jagger. El jarrai podemita en algún momento pasaba por allí y nos metíamos un chupito de lo que fuera. El alemán que iba y volvía todo loco. Era normal que alguna Tortuga Ninja pasase por allí a bailar. Las viajeras también hicieron acto de presencia. Algunos más que no volví a ver. El Túpac Amaru se atrincheró con sus camaradas en el baño. Unos que iban, otros que venían. Los viajes a la cocina a por hielo.  La gente iba muy a  tope.  Como con ansias de mamar y mamar y mamar como ratas. Diría que entre las doce y la una fue cuando el ansia se volvió más papable. Y a mamar. La gente como con prisa por llenar sus vasos. Con lo que fuera. Había mucho alcohol, es verdad. Botellas de todo por todos sitios. Y muchos hielos. Y yo cada vez más rata. Vaya organización.  Hubo horas que pasaron muy rápidas y minutos muy lentos. Tengo algunos recuerdos de pegarme algún baile con gente que no volví jamás a cruzarme.  Recuerdo culear con el culo en pompa un buen rato. Ya ves, yo, cumbia. Pues sí. Eh. 


 En  uno de esos momentos en los que me quedé como solo, aproveché para salir al jardín. Torquemada continuaba dando gritos y el ambiente era todavía más mongol que en el salón. La piscina estaba llena de gente, botellas de cerveza por los suelos y disfraces muy currados. Miré el reloj y vi que solo había pasado una hora y media. Mi impresión en aquel momento fue clara. Aquí hay tropa que  desde la mañana llevaba guerreando en el campo de batalla. De hecho, por los suelos del jardín, en algunos rincones, ya podías observar a los que yo llamo Los Caídos en Combate. Los Caídos en Combate no son otros que aquellos que ya lo han dado todo y el alcohol  y su afán por la autodestrucción los han acabado tumbando. Están fuera de juego. Noqueados. Han besado la lona. Se les puede encontrar, por lo general, por los sofás, tirados, dormidos, jodidos, como buenos  soldados, orgullosos de su causa. Depende del ciego que lleven, puede vérseles por los suelos o rincones más inhóspitos. EN ocasiones, suelen tener una potada al lado de su zona de muerte. Es síntoma del vómito, claro, por eso creo que hay que ser muy condescendientes con Los Caídos en Combate. Se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema. Hay que cuidarlos. Han dado todo por cogerse ese ciego tan potente que ni tú ni yo tenemos huevos de coger. Soy de los que piensa que hay que protegerlos. Mimarlos. Ponerles una mantita si los ves con frío. Limpiarles el potao para que no se rebocen en él. Acomodarles en el rincón. Preguntarles si quieren agua. Si están enamorados. Compañerismo, coño. Lo han dado todo por una causa que es también la tuya.  


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